Ejercicio y alimentación: necesidades que van de la mano

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Mientras algunas personas tienen internalizada la idea de que para bajar de peso sólo basta con hacer una dieta estricta y mantenerse diariamente con la menor cantidad de comida posible, otras piensan que matándose haciendo ejercicio, sea cual sea la alimentación, será sinónimo de buenos resultados.

Lo cierto es que ninguna de estas dos apreciaciones es correcta, pues para lograr objetivos como bajar de peso, salir del sedentarismo y llevar una mejor calidad de vida, no basta – ni tampoco es recomendado – matarse ejercitando o morir de hambre, sino más bien combinar ambas necesidades de manera equilibrada y saludable.

Sólo de esta manera se podrán evitar problemas de salud, una disminución del peso irregular, deficiencias a nivel anímico e incluso estético, entre otros.

Así lo indica el profesor de educación física, nutricionista y académico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Juan Tejo, quien menciona que la nutrición debe ser tema importante no sólo para las personas que se dedican profesionalmente al deporte, sino que también para quienes practican actividades de manera amateur. Todo depende de los objetivos, necesidades y capacidades que se tengan.

En ese sentido afirma que “los nutrientes que una persona necesita para la práctica deportiva están en dependencia con el tipo de actividad que se realiza, el objetivo que se persigue y el estado nutricional (cantidad de grasa y masa muscular) que ella presenta”.

De esta manera, menciona, que si “el objetivo es modificar el peso corporal, la cantidad total de energía que consume es el factor crítico tanto para el aumento como para la disminución de la masa corporal”, es decir, “si existe déficit de energía, baja la masa y si sobra, aumenta el peso”, añade.

Para lograr este objetivo, Juan Tejo dice que el trabajo consiste en combinar el régimen alimenticio con ejercicios. Con ello asegura, “favorece una tendencia a la disminución de la grasa y al aumento de la masa muscular”.

En esta misma línea, el académico dice que si el objetivo tiene que ver con aumentar la masa muscular, “debemos generar un balance positivo de energía y de proteínas, por lo que la persona debe aumentar la ingesta de alimentos como pescado, carnes bajas en grasa, huevos y lácteos”.
Además comenta que “si se posee poca grasa corporal, deberá aumentar su ingesta de energía, en cambio si posee grandes depósitos de grasa, un régimen bajo en calorías pero alto en proteínas favorecerá la construcción muscular”.

“Cuando desarrollamos actividades aeróbicas, aumenta la necesidad de algunas vitaminas ligadas a la generación de energía y a la capacidad antioxidante, tales como las vitaminas C y E”, agrega.

Para ejercitar bien, nútrase mejor
 

Para el nutricionista de la UNAB, comer mal perjudicará seriamente la práctica de actividad física a tal punto que pueden presentarse problemas evidentes en la salud y en la apariencia de la persona.

De esta manera cuenta que a pesar de que el objetivo que la mayoría persigue – bajar de peso – se hará realidad, lo más probable es que esto se concrete de una manera poco sana, es decir, “perdiendo una gran cantidad de masa muscular”.

Según menciona Juan Tejo, “la pérdida de la masa muscular es lo que genera el efecto rebote que disminuye la función de este tejido en relación al gasto energético, control de la glicemia, movilidad y funcionalidad”, lo que claramente repercutiría directamente en un aumento del peso por la acumulación del tejido adiposo.

En esta misma línea afirma que otros cambios que se pueden observar en alguien que ejercita sin una nutrición balanceada son “alteraciones del ánimo, disminución en la concentración y en la calidad del aprendizaje, menor resistencia y brillo del pelo y una disminución de la calidad de la piel”.

Con respecto a la proporción de la que se habla en que tanto alimentación como ejercicio deben ir en una relación de 1/3, el académico dice que la idea principal es “hablar de bajar la grasa corporal”, asociando la disminución de grasa con el ejercicio físico y programas nutricionales adecuados.

En ese sentido, menciona que “el tiempo que demorará bajar kilos estará condicionado por la diferencia establecida entre la ingesta de energía (comida) y el gasto energético (cantidad de masa muscular y nivel de actividad física)”. Por lo tanto, agrega que “el punto de equilibrio de ambas variables depende de la forma en que una persona combine ambos factores”.

Para Tejo, el hecho de ponerse a hacer ejercicio y comer bien suena sencillo, pero afirma que todo depende del ánimo con que la persona lleve a cabo esta empresa. “Más que bajar de peso lo que se necesita es bajar la grasa. Quizás no se bajen los 20 kilos de más en términos absolutos, pero si se bajan 20 kilos de grasa y se aumenta en 5 de masa muscular, la persona puede llegar a pesar 15 kilos menos de muy buena calidad”, asegura.

Fuente : Punto Vital Mayo 2011 ©

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